jueves, 16 de febrero de 2017

Braibook, el dispositivo de lectura que "traduce" al braille

Creo que no sorprendo a nadie si afirmo que, en el caso de la adopción como algo cotidiano del libro electrónico hay una gran resistencia que no hemos visto, por ejemplo, con los soportes digitales de la música o el cine; soportes que cambian a una velocidad vertiginosa.

Las causas son múltiples, y van desde lo insólitamente perfecto que es un libro impreso para cumplir su función, hasta la falta de confianza de algunos lectores, pero sobre todo se debe a las reticencias de la industria editorial, tanto grandes como pequeños diría yo, que ven en el libro electrónico un enemigo, cuando solo es un formato de lectura más. Entiendo que hay problemas, como el de la piratería, que existe, aunque siempre se sobredimensione, que crean incertidumbre sobre los modelos de negocio en torno al libro electrónico, una vez que (casi) todos tenemos claro que el DRM más que una solución era otro problema.

Pero, ¿por qué casi nunca se habla de las ventajas del libro electrónico?, porque existen, y de variada naturaleza. Existen ventajas para los lectores, como el hecho de llevar cientos de lecturas en un solo dispositivo; existen ventajas, aunque parezca mentira, para la industria editorial, como la eliminación de excedentes, de invendidos, y lo sencillo que, en teoría, es distribuir tus textos por todo el mundo; y existen lo que yo llamaría ventajas para la sociedad, como el caso que hoy os traigo.



He encontrado la información sobre el Braibook en lo que parece ser la web de un concurso de emprendedores, en el que el proyecto ha obtenido una ayuda para salir adelante. En dicha web lo definen como un libro electrónico para personas ciegas. Yo me he decantado por una palabra mucho más genérica, dispositivo, ya que este aparato se aleja mucho de la típica idea que nos viene a la mente al pensar en un lector electrónico. No tiene pantalla, ni de tinta electrónica ni de otro tipo, ya que su función es, como explican en el vídeo, traducir de cualquier formato al braille.

De todas formas, ya hemos hablado en alguna ocasión de que una función tan sencilla como la que en los lectores electrónicos permite cambiar a nuestro antojo el tamaño y el tipo de letra, tiene considerables ventajas no solo para personas con problemas leves de visión, también para lectores con dislexia.

¿Por qué no hablamos un poquito más de estas cosas?

viernes, 10 de febrero de 2017

Titulares alarmistas o cómo “vender” un artículo

Créditos de la foto: KatJaTo via VisualHunt / CC BY
Hace unos días casi me atraganto con un artículo de El Diario, que empecé a leer pensando, inocentemente, que se limitaría a enumerar, por enésima vez, los problemas de privacidad a los que los "terroríficos" libros electrónicos nos someten. Pero no, esta vez todavía era peor: utilizando una explicación técnica que ni si quiera los que nos dedicamos a esto podemos seguir muy fácilmente, afirmaba que los libros digitales son vulnerables a ataques de hackers que podrían robar nuestros datos a través de la wifi. Lo que nos faltaba.

Gracias a este otro artículo de The Digital Reader [en inglés], y tras otra explicación técnica, descubro que el problema no solo ya está solucionado sino que es bastante improbable que haya generado ningún ataque efectivo. Pero, ¿dice algo de esto el artículo de El Diario? No; en cambio, nos deja con la impresión de que si hemos comprado libros electrónicos en Amazon, Google o Apple, ya podemos dar por pirateados nuestros datos.

Y, por enésima vez, yo me pregunto: ¿es realmente necesario usar cualquier argumento para atacar a los ebooks? ¿O quizás es solo un recurso para conseguir más lectores gracias a un titular alarmista? O puede que el objetivo en esta ocasión sean las grandes plataformas. En cualquiera de los casos, no podía estar más de acuerdo con el último artículo de Manuel Gil en su blog @ntinomias libro: hay mucha desinformación (y yo me inclino por la segunda acepción del término, la que incluye intención) con respecto a la edición digital

jueves, 2 de febrero de 2017

Promoviendo la literatura a golpe de hashtag

Por mucho que a algunos nos apasione este mundo, hay que reconocer que en ocasiones las redes sociales se convierten en un magma indigerible de posturas enconadas, información que no nos interesa, bulos... Y tengamos en cuenta que además de las grandes marcas ya han desembarcado en ellas todo tipo de famosos, políticos e instituciones. Algo en principio lógico e interesante, pero que nos obliga a seleccionar con quién interactuamos de forma más rigurosa, si queremos que la experiencia en Internet sea positiva.

Por eso, cada vez que en redes vemos una campaña promoviendo la literatura es una pequeña alegría, especialmente si son interesantes y están bien hechas, y en algunos casos es así. Aclarar que la piedra de toque para una campaña suele ser un hashtag bien escogido, que se convierte en un vínculo que le lleva a una búsqueda de la palabra. Matizar también que donde mejor funciona esta herramienta es en Twitter, pero aunque menos gente lo use en otras redes como Facebook también pueden resultar de utilidad. 

Vamos con algunos ejemplos de campañas:
  • #100lecturasafricanas: Una campaña puesta en marcha desde el blog LitERaFRicAs, de Sonia FQ. He tenido la suerte de participar y realmente hay mucha gente siguiéndolo. Durante 100 días otras tantas personas hacen su recomendación personal, un título que quieran recomendar a la comunidad internetera interesada en la literatura africana.
  • #AdoptaUnaAutora: Según las palabras de la propia impulsora de la idea se trata de un "proyecto para dar a conocer la vida y obra de escritoras de cualquier época, país, lengua, religión, raza, cultura…" El tema va más allá de hacer una recomendación, sino que realmente tienes que ejercer de progenitor de la autora, hablar de ella durante tiempo indefinido y compartir en redes aspectos interesante sobre su vida y su obra. Si os interesa el tema aquí tenéis las condiciones para participar.
  • #PríncipeRana: Como más de uno habrá intuido, esta iniciativa las las tuiteras @nosololeo y @lecturinalove va de literatura romántica. O no, ya que como bien explican aquí se trata de recomendar, durante el mes de febrero, mes romántico por excelencia, libros que tengan una bonita historia de amor, independientemente de su género. Aquí lo cuentan.
Hay muchísimos hashtag literarios más, pero algunos quizás nos los podríamos encajar en el concepto "campaña", y no estoy diciendo que no sean, que en un momento dado alguien no propusiera ponerlo en marcha, pero el caso es que estoy seguro de que, por ejemplo #estoyleyendo o #leoycomparto ahora se usan en cualquier momento, cuando apetece hablar de la última lectura que se tiene entre manos, y no parecen tener unas condiciones específicas para participar.

Como siempre tenéis los comentarios abiertos para comentar campañas o hashtag literarios que conocéis.

jueves, 19 de enero de 2017

¿Por qué no está más extendida la Impresión Bajo Demanda?

Es una pregunta que me hago hace tiempo, y que nadie espere que de ahora una respuesta, porque en realidad lo único que puedo aportar al respecto es una reformulación de la pregunta, y la constatación de lo que para mí es una paradoja.

La reformulación es la siguiente: ¿por qué las grandes editoriales no apuestan por la IBD? Esto me permite hacer la pequeña trampa de responder la primera cuestión afirmando que la impresión bajo demanda no explota porque las grandes editoriales, y supongo que las medianas y la mayoría de las pequeñas, o prefieren seguir con los actuales modelos de distribución o, en otros casos, no tienen más remedio que hacerlo.

Los problemas del sistema actual de distribución del libro en papel están claros; principalmente se trata de un desfase entre lo que se imprime y lo que se vende. A esta brecha en España, según leíamos a finales del año pasado, se le puede asignar una cifra concreta: 70 millones de ejemplares que se quedan en el limbo, y eso que las tiradas son cada vez más cortas. El artículo que os vinculo tiene más datos, como por ejemplo que las pequeñas librerías devuelven más del 40% de los libros que piden a las editoriales. Me pregunto, desde el desconocimiento, si este modelo es sostenible,

Y me pregunto también, buscando una justificación, y si alguien tiene conocimientos me gustaría que dejara su aporte en los comentarios, si la calidad de impresión cuando se trabaja bajo demanda, o con tiradas muy pequeñas, sigue siendo a día de hoy muy inferior a la obtenida en el caso de una tirada grande. Y pregunto también, si los costes se sigue abaratando mucho con una tirada larga, aunque sea sin meter en la ecuación el tema de los invendidos. Como veis, preguntas, preguntas, y más preguntas.

La paradoja es que quienes están apostando fuerte por el libro impreso bajo demanda son los grandes despreciados por algunas voces que creen que la defensa del libro solo pasa por mantener todo como está, y por la preeminencia absoluta del papel. Esto hablando de las plataformas de autopublicación, por un lado, y de las editoriales digitales, por otro.

En nuestro caso, entendemos que, aún siendo digitales, algunos lectores quieren leer nuestros textos en papel, y la solución que hemos encontrado es el servicio de IBD que ofrece Amazon. Se intentó ofrecer el mismo servicio utilizando una empresa española, y esto es lo que pasó.

Otras editoriales buscan su propio camino. Por ejemplo, la editorial amiga 2709 books, exclusivamente digital de momento, tiene pensado usar la impresión bajo demanda para ofrecer libros en papel, tal y como cuenta aquí Marina, su editora. Precisamente también pensamos, como ella, que los libreros han de seguir siendo relevantes, jugando su papel de prescriptores. Puede que la IBD llegue a ser una buena solución para todos. 

P.D.: Quizás algún día podamos ver en algunas librería españolas una máquina como la que ilustra el artículo, una Espresso Book Machine, capaz de imprimir un libro en seis minutos. ¿Imagináis las posibilidades?

jueves, 12 de enero de 2017

Lo que aún se puede mejorar en los libros electrónicos

Si cuando digo que me he aficionado a las listas… En fin, esta entrada viene a cuento de un par de artículos que he leído en las últimas semanas. En uno de ellos [en inglés], el autor se define como lector digital decepcionado por una serie de malas prácticas en los libros electrónicos. En el otro, más reciente, se enumeran las desventajas de los ebooks, algo que, textualmente, “se abrió paso como una espléndida invención sin pensar en los riesgos que entraña”. Aunque hay varias cosas en las que no estoy de acuerdo, básicamente en el segundo artículo, sí que es cierto que no todo son ventajas en la lectura electrónica y que aún tenemos varios aspectos que mejorar. Sin olvidar que no se trata de conseguir la perfección —imposible, por otro lado— ni de superar al libro de papel —esto no es una competición—, sino de conseguir una experiencia de lectura, sea en el formato que sea, lo mejor posible.
  • Encontrabilidad. Ya había escrito sobre esto hace algún tiempo y creo que seguimos sin dar con una manera razonable de superar la sobreoferta, entre novedades editoriales, fondo que nunca se agota y autopublicados. Y no, no me valen los tan manidos algoritmos, que pueden saber mucho de tendencias, gustos masivos, etcétera, pero no de lo que me gusta específicamente a mí como lectora ni de cuán buenas son nuestras novelas a pesar de que seamos una microeditorial.
  • Precio. Me resulta inconcebible que aún haya editoriales que vendan las ediciones digitales a un precio mayor que las de bolsillo, o que un libro electrónico de ficción pura y dura cueste 15€ o más, pero ocurre, y con frecuencia
  • DRM, y todo lo que conlleva: limitación de dispositivos, limitación de la lectura, imposibilidad (o elevada dificultad) de préstamo, limitación en la propiedad del libro. Hemos hablado de esto aquí en numerosas ocasiones y, si sois habituales del blog o conocidos de la editorial, ya estaréis al tanto de nuestra opinión. Nosotros, como cada vez más editoriales, publicamos sin ningún tipo de DRM.
  • Extra: Privacidad. Esta es, en mi opinión, una práctica que cada día estará más presente en nuestra vida como consumidores, promovida por las grandes plataformas y más allá del ámbito digital. En la librería de la esquina también saben qué libros compramos, nuestros géneros favoritos y nuestros hábitos de compra, y no por eso nos hemos quejado nunca. El truco, creo, es poder elegir qué información queremos compartir y cuál no.
Lo mejor de esta lista es que estos problemas ya se han solucionado y se evitan en ciertas editoriales/librerías/plataformas, luego no es imposible eliminarlos. Pero mientras no lo hagamos todos los que nos dedicamos a esto, el libro digital seguirá llevando la etiqueta de “malo”, aunque algunos seamos “buenos”.

jueves, 5 de enero de 2017

Nuestra carta a los Reyes Magos

Como los malos estudiantes, a última hora, pero espero que llegue a tiempo, me animo a escribir esta carta a los Reyes Magos para expresar una pequeña serie de deseos que estoy seguro que la editora de esta casa va a compartir.

A ver si hay suerte. Hemos sido buenos, eso seguro. Sabemos que corren malos tiempos para todos en general y para la cultura en particular. Que es tiempo más de smartphones y de videoconsolas que de libros, pero nosotros seguimos en la brecha.
  • La primera que cosa que espero, que esperamos, es que este sea el año en el que definitivamente se equiparen los impuestos indirectos de las publicaciones impresas y de las digitales, es decir, que el IVA de un libro digital sea el mismo que el de la misma obra en papel, porque como he dicho alguna vez "Un libro electrónico es un libro, estúpido".
  • Los que nos seguís la pista lo sabréis que tenemos abierta la recepción de manuscritos de género negro. Es decir, nos encantaría publicar a algún nuevo autor de novela negra. Todas las obras son bienvenidas, pero nuestro catálogo está pidiendo a gritos una buena escritora de género negro.
  • Sería deseable también que las editoriales digitales, como sinerrata, pudieran estar en pie de igualdad con el resto en cualquier Feria del Libro, ya que, de nuevo, un libro electrónico es un libro,... Sí, también en cierta feria muy importante.
  • Puestos a pedir, no estaría de más que alguno de nuestros escritores fuera invitado a alguna de las múltiples "citas negras" que existen
Pediría más cosas, pero ya se sabe que si te pasas luego no te traen nada. Así que milagros como que todo el mundo del libro pelee por la literatura, y deje de ver el libro electrónico como un problema, cuando solo es un formato más para ofrecer a los lectores, lo dejo para el año que viene.

jueves, 29 de diciembre de 2016

Mis deseos para 2016, digo, 2017

Andaba yo pensando en la mejor forma de cerrar el año en el blog y, más que un repaso del año que acaba, prefería echar la mirada al que está por empezar, así que se me ocurrió hacer una de esas listitas de las que tanto me quejo en mis entradas pero a las que parece que les estoy cogiendo el gusto últimamente: lo que querría ver en 2017 con respecto a la edición digital. Entonces he recordado que el año pasado ya escribí algo parecido (a principios de 2016, de hecho) y cuando lo he revisado he descubierto con horror que la gran mayoría de mis deseos siguen estando por cumplir. Me resisto a recopilarlos de nuevo, los podéis encontrar en esta entrada, y simplemente os deseo un muy feliz y, sí, libresco, año nuevo (mientras me pregunto si 2016 nos salió rana, por este y otros motivos que no vienen al caso en este blog, o yo me pasé de ambiciosa).