jueves, 22 de septiembre de 2016

Siete razones por las que es importante la bibliodiversidad

Ayer, día 21 de septiembre, se celebraba el Día Internacional de la Bibliodiversidad, el Día B, en el que se ensalzan los valores que sin duda nos aporta el tener a nuestra disposición libros de toda una variedad temática, ideológica, editorial y de formato. Sobre este tema ya hemos escrito aquí mismo en alguna ocasión, y es que tenemos muy clara su importancia, pero para hacer mi particular homenaje al Día B me he propuesto sintetizar los siete principales motivos por los que creo que es fundamental para los lectores:
  1. Nos enriquece (en conocimiento), al permitirnos leer sobre cualquier materia y género que nos interese.
  2. Nos hace más abiertos, al ofrecernos diferentes perspectivas sobre la misma o diferentes temáticas.
  3. Nos hace más libres, al darnos la oportunidad de leer en el formato que más nos convenga en el momento que elijamos.
  4. Nos hace más curiosos, sobre otras culturas y otras realidades.
  5. Nos permite conocer nuevos autores más allá de los más vendidos o asentados.
  6. Nos ofrece la posibilidad de tener una biblioteca única y personal.
  7. Nos da independencia sobre las tendencias y modas editoriales.
Todas y cada una de estas razones consiguen que seamos los lectores que queramos ser, con nuestros gustos y preferencias, y nos perminten seguir creciendo y aprendiendo como tales.

Por cierto, un motivo más este año es que hasta el día 25 y gracias a la campaña #únetealretoB del Observatorio del Libro y Lectura puedes conseguir un lote de libros, por supuesto, bibliodiversos.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Un día dedicado a la lectura digital... en Estados Unidos

Tampoco es que la noticia tenga una importancia extraordinaria, ya que estamos hablando simplemente de una iniciativa que propone una empresa privada, OverDrive, aunque eso sí, lo hace ya por tercer año consecutivo.

La pregunta que me pide el cuerpo hacer es cómo reaccionaría en España más de uno ante una iniciativa así, ya fuera promovida por la iniciativa privada o por algún ente público.

Por no dejar la información inicial coja un par de apuntes. El primero explicaros que OverDrive es una empresa estadounidense que distribuye e-books, audiolibros, música y vídeos. Vamos, todos esos productos que más de uno considera productos culturales de segunda categoría.

La noticia le he encontrado, (bueno, me la pasa Amalia, editora de esta casa), en el site del Observatorio del Libro y la Lectura, dentro de la web de del Ministerio de Cultura. Y celebro, y mucho sus palabras cuando dicen "...el soporte no importa, que lo maravilloso de leer es que nos traslada a otros mundos ya sea pasando las páginas de un libro impreso o encendiendo un dispositivo, esta jornada quiere reivindicar la lectura digital y animar a leer libros electrónicos a aquellas personas que todavía no lo hayan hecho. No se trata de elegir entre uno u otro formato, simplemente de recordar algunas de las bondades de la lectura digital...".

Porque la propuesta que hace OverDrive es muy sencilla: promover mañana día 16 el Read an eBook Day, es decir, el Día de la Lectura de libros electrónicos, o si lo preferís, el "día de leer un ebook". Básicamente porque no muerden, pero sobre todo porque también son libros, ni más, ni menos, mismas obras, otros formatos.

Además de sugerir, obviamente, la lectura de algunos de los libros que ellos distribuyen, la idea es compartir en redes sociales o en la web de su campaña usando un hashtag concreto. Nos resulta imposible sumarnos a esta iniciativa desde la distancia, no solo geográfica, pero aportamos nuestro granito de arena, para aquellos que tenéis tablet o lector electrónico, pero no habéis usado el dispositivo para leer. Os regalamos un cuento de Carlos Laredo, para que conozcáis a su personaje, el cabo Holmes. Lo podéis descargar de forma gratuita, en Amazon (para Kindle o tablet con la app) o en Lektu (tanto mobi para Kindle como epub para casi todos los e-readers y tabletas).

¡Feliz lectura!

jueves, 8 de septiembre de 2016

Lucha inútil


Una de las serpientes de este verano ha sido sin duda la explosión del juego Pokémon Go, con su dosis prácticamente diaria de anécdotas con jugadores patrios y foráneos haciendo las cosas más ridículas y/o peligrosas para capturar el bichillo de turno. Mientras leía este tipo de noticias no podía dejar de notar e incluso sorprenderme por el tono de superioridad o el intento, no muy sutil, de ridiculizar a los protagonistas de las historias. Vale, algunas eran algo (o muy) absurdas pero me parece que lo que subyace en muchas de estas críticas es en verdad desconocimiento o incluso incapacidad para comprender esta nueva realidad.

Por eso cuando, por las mismas fechas, leí este artículo en la estupenda Revista Ñ del periódico Clarín, vi reflejadas en él mis propias sensaciones y reflexiones. No consigo entender la cantidad de energía que se derrocha en criticar actitudes y actividades sociales totalmente extendidas a día de hoy, como participar en redes sociales, consultar el teléfono de forma constante o jugar a Pokémon Go, en pro de unos tiempos, y una (supuesta) mayor altura intelectual y cultural, que ya son pasados y que, me temo, no van a volver. ¿No sería mejor aceptar la realidad y tratar de aprovechar las innumerables ventajas que nos ofrecen las nuevas tecnologías en lugar de esta lucha contínua y, con bastante probabilidad, infructuosa? Yo diría que sí.

Y ya que estamos hablando de esto, ¿no os suenan este tipo de posturas antitecnológicas también en el ámbito de los libros? No sé cuántas veces he oído, leído, visto la típica imagen del vagón de tren con todos sus pasajeros atentos a las pantallas de sus respectivos dispositivos y la queja correspondiente de que ya nadie lee en el transporte público. Señores y señoras, no solo se puede sino que hay mucha gente que de hecho lee en sus móviles; en lugar de quejarnos de que los aparatitos han colonizado el ocio, llevemos la lectura hasta ellos, por ejemplo. ¿O es que la lectura en sí no es tan importante como la lectura en papel? A ver si va a resultar un problema de negocio y no de cultura.

Precisamente al hilo del inicio de este post, y mientras le daba los últimos toques antes de publicarlo, me he topado con este artículo. Más prohibiciones como respuesta a lo que no se entiende (motivos de seguridad aparte).

jueves, 1 de septiembre de 2016

¿Qué importa en una reseña, las estrellitas o el contenido?

Hace un par de días publicaban el blog Abrir un libro, un medio que seguimos muy de cerca, por cierto, un interesante artículo sobre la conveniencia o no de puntuar un libro en las redes sociales. La bloguera, Cristina, a su vez nos remite a otro artículo en Cruce de caminos, el blog de David Gómez, también viejo conocido de esta casa,que es aún más explícito, al titular La dictadura de las estrellas.

Me gustaría que leyérais, si os apetece, ambos artículos, antes de esbozar un par de ideas al respecto.

La verdad es que casi todo lo que pienso al respecto lo han comentado ellos, pero voy a intentar aportar el punto de vista de alguien que, en ocasiones, ejerce de correa de transmisión entre los blogueros que ponen (o no), la estrellitas en cuestión (generalmente se ha impuesto valorar los libros, y casi todo, como las apps, del uno al cinco), y las editoriales que ponen los libros a su disposición.

De lo que comenta David mi experiencia me dicta que sí, que en ocasiones el texto de una reseña, y la valoración de uno a cinco, no acaban de estar en armonía. Me he encontrado reseñas en las que el libro tenía una valoración extraordinaria, y cuyo texto denotaba que la historia en cuestión no había seducido al bloguero en ningún momento. Y lo contrario, valoraciones duras, pocas estrellas, pero adornando una reseña crítica, pero constructiva, que te llevaba a concluir que pese a todo el libro había gustado, y que se recomendaba su lectura. David nos lo compara con las opiniones sobre restaurante en Tripadvisor. Él dice que solo lee el texto de las malas; yo generalmente descarto los unos y los cincos y me leo los demás. Cada maestrillo tiene su librillo.

Mientras que David incidía en la dificultad que supone decidir una puntuación, Cristina directamente nos dice que tuvo que retirar el sistema de puntuación, porque no le trajo más que quejas. Realmente hay autores que no aceptan que no todos los libros pueden obtener la máxima puntuación, lo que despoja de sentido al sistema. Lo mismo le acabo pasando en una red social de lectores.

Y finalmente Cristina habla de lo que para mí es la clave. Considero que, yo sí diré el nombre, Amazon ha conseguido que importe más la valoración en estrellas que el texto de la opinión. Y aunque los que nos dedicamos a esto sabemos que sí, que "allí" las estrellas tienen su importancia de cara al posicionamiento de un libro, hay editoriales y autores que han llegado a obsesionarse con este tema, y han convertido una herramienta en un objetivo.

Han perdido el norte, y esto no lo arregla ni la Estrella Polar.

jueves, 25 de agosto de 2016

El debate eterno

Volvemos a recuperar el ritmo en el blog cuando el verano ha traspasado ya su ecuador y el mes clásico de las vacaciones, agosto, se va acabando, pero a pesar de la escasez de noticias y novedades típica de estas fechas el eterno debate del libro de papel frente al digital sigue sin agotarse (sí se agota, en cambio, mi interés por seguir leyendo/oyendo/escribiendo sobre lo mismo).

Esta misma semana compartíamos en Facebook el enésimo artículo sobre si es mejor leer en un formato o en otro (nuestra opinión: lo mejor es leer), sin ir más lejos, pero la pieza que más me ha hecho pensar sobre el tema es esta publicada en el diario Bez, escrita por Txetxu Barandiarán, a quien admiramos y seguimos en su excelente blog Cambiando de tercio.

Me ha gustado que en el artículo se desmitifica ese gran cambio que, según el autor, anunciaban los gurús de lo digital, aunque creo que difiero en el punto de vista. En mi opinión, ese cambio ha sucedido, en el ámbito de los libros al igual que en muchos otros, lo que no ha ocurrido es la debacle augurada por una parte del sector. Coincido también en que el futuro de lo digital es aún incierto y múltiple, lo que no me parece ni bueno ni malo. Seguimos en el proceso de cambio y todavía no es fácil prever cómo seguirá evolucionando. No creo, sin embargo, que el creador (escritor) piense en papel o en digital sino que puede que su obra sea creada como un texto adaptable al formato papel o al electrónico indistintamente o que incluya recursos multimedia más propios del medio digital. Y tampoco comulgo con la idea de que el libro digital termine dejando paso a la gamificación; es sin duda una posibilidad que con certeza será aprovechada, del mismo modo que artistas de la imagen pueden utilizar el vídeo o quedarse en la fotografía para desarrollar su trabajo.

Es esta última afirmación, la del juego como destino último probable de la evolución del ebook, la que incluso me enfurece, lo admito, pues una vez más me parece que se pretende defender un formato, el papel, simplemente ninguneando al otro, el digital.

viernes, 15 de julio de 2016

Los niños, el verano y la lectura

Estamos en esa época del año en la que los hijos, si los tenemos, han terminado el cole (o el instituto) y tienen todo el día y todo el verano por delante para descansar, jugar y disfrutar del tiempo libre (qué tiempos aquellos, por cierto). En estos días he tenido dos conversaciones sobre este tema con dos familias con posturas diferentes acerca de cómo ven las vacaciones de sus hijos:

Familia 1: El verano es para que los niños descansen de horarios rígidos y deberes, jueguen en la calle e incluso se aburran, y como ya tienen el hábito de todo el año, leen cada día lo que ellos eligen y no hace falta que hagan otro tipo de tarea escolar.

Familia 2: Después de unos primeros días de total laxitud hay que pelear con ellos para que hagan un rato de deberes y lectura y así no pierdan el hábito para cuando empiece de nuevo el curso.

Las dos opciones son perfectamente válidas, y habrá infinitas otras igual de correctas, que nadie interprete que esto es o pretende ser un juicio de valor, simplemente las expongo porque me han hecho pensar acerca de cómo acercar la lectura a los niños, y viceversa, especialmente en una época del año en la que estos tienen más tiempo de ocio y menos obligaciones. Cada uno tendrá su propia estrategia y me consta que todas pueden tener éxito o fracasar dependiendo de múltiples factores, pero también que algunas funcionan mejor que otras. Lo que es seguro es que yo, en concreto, no tengo la solución infalible pero os dejo un par de tuits al respecto que he encontrado esta semana y que dan algunas claves, por si pueden servir de ayuda:



(Traducción libre: Tres formas de impedir que los niños lean: 1. Hacerles leer “clásicos”. 2. Ignorar sus elecciones. 3. Usar el término “educativo”).

Y con esto y nuestros mejores deseos para estos meses de estío, el equipo de sinerrata se despide hasta septiembre, ¡feliz verano y felices lecturas!

jueves, 7 de julio de 2016

Las recomendaciones literarias para el verano en el horno

Están en el horno, quiero decir, que no me cabía el titular.

Tampoco es que la gente se haya echado a las calles en masivas manifestaciones, pancarta en mano, pero puede que algún lector de este blog haya echado de menos el post que, desde sinerrata, dedicamos por estas fechas a recomendaros algunas lecturas para la época estival.

Este año lo vamos a hacer de forma un poco diferente, las recomendaciones irán incluidas en nuestro boletín, donde además de enteraros los primeros de nuestras novedades editoriales, promociones y sorteos, esperamos poder ofreceros, como en esta ocasión, contenido de valor, complementario a lo publicado en este blog y en las redes sociales.


Para las recomendaciones literarias, además de con Amalia, editora de esta casa, y de un servidor, contamos con varios de nuestros autores, y estoy intentando liar a los siguientes bloggers: Rubén Soriano, de Mucha Más Literatura, José Luis Benavente, de 30 de diferencia, Patricia Millán, de Relatos en Construcción, Cristina, de Abrir un Libro, y Mónica Gutiérrez, de Serendipia.

La lista no es cerrada, por supuesto, si algún blogger quiere aportar sus recomendaciones, que lo diga en los comentarios.